EDUCACIÓN AMBIENTAL: POLIVALENCIA DE UNA MATERIA EN LA INVESTIGACIÓN. ¿POR QUÉ INVESTIGAR?
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en Estocolmo, Suecia, llevada a cabo en junio del año 1972, marca el inicio formal de la Educación Ambiental (EA) a nivel mundial. En el Principio 19 del documento que se creó en esta conferencia se determina:
"Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos... para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana…"
Y en el Principio 18 el mismo documento dice lo siguiente:
"Como parte de su contribución al desarrollo económico y social, se debe utilizar la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y por el bien común de la humanidad."
Es así, que la Educación Ambiental es una noción muy contemporánea, que hoy día ocupa un lugar trascendental en los discursos políticos, económicos sociales y educativos. Es, en este último contexto, que hoy vamos a revisar su importancia y visión invitando a reflexionar sobre el papel de los educadores en lo que a Educación Ambiental se refiere, implementando un mejor desempeño más allá de la simple transmisión de información que otros profesionales generan.
El docente en general, se ve a si mismo como el medio de divulgación de los diferentes conocimientos hacia el alumnado, enclaustrando así su labor pedagógica. El educador del siglo XXI, pedagógico o andragógico, es responsable de realizar diagnósticos, obtener nuevas informaciones, diseñar diversas metodologías para que en los casos en que las investigaciones realizadas hasta ese momento no le sean suficientes, ellos poder incluir nuevas pesquisas del tema, claro esta; en la interdisciplinariedad que el caso determine. Sin embargo, pareciese haber una aversión, sin razón y por desconocimiento, al mejor instrumento para este fin: la investigación.
La investigación es en la actualidad el tamiz básico de cualquier profesión incrementando la credibilidad sobre las decisiones, programas y actividades; que se realicen en base a ella. Es a través de la actividad investigativa que las instituciones adquieren mayor credibilidad en su operatividad, al igual de mejores resultados en el logro de la misión y visión de sus objetivos. Pero, la investigación científica o tecnológica es vista como materia que sólo unos pocos privilegiados de la sociedad pueden ejecutar; sin considerarse que ella es consecuencia de ideas y conceptos que el hombre ha generado a través del pensamiento ordenado y disciplinado, con un poco de creatividad y de experimentación.
Ante este panorama, ¿Cómo compendiar docente, investigación y Educación Ambiental? Difícil pero no utópica la tarea. El educador tiene en sus posibilidades el estar al tanto de los procesos físicos, químicos y biológicos pertinentes de la Educación Ambiental y la relación de estos con los procesos socio-culturales que es; en donde se abre el abanico de posibilidades para la investigación. De igual forma, el docente debe estar consciente de que su labor más allá de la educación formal también está inscrita en la educación no formal e informal dentro de la misma materia, para lo cual el incremento de sus investigaciones puede consolidar otros contextos educacionales.
Dentro de este orden de ideas, la investigación en la Educación Ambiental debe asumirse como una herramienta de formación-acción del profesor, siendo la investigación pensada desde una perspectiva amplia para así ofrecer la posibilidad de una valoración y reflexión que permita una profesionalización del sector. Esta temática exige una regularidad de trabajo continuo y permanente que sólo puede plantearse a través del acopio, clasificación y análisis de las diferentes investigaciones y diagnósticos realizados ya en materia de Educación Ambiental y de un docente con el carisma y la pertinencia de intuir como él puede acrecentar este material dentro de la investigación científica y tecnológica. El docente-investigador deberá hacer uso de su experiencia a través de la reflexión que generará una conceptualización y finalmente una aplicación del producto investigativo.
Ante esta perspectiva también son lógicas las intrigas que pueden surgir de los profesores a la hora de asumir una investigación: ¿Quién me acompaña en esta tarea?, ¿Cómo se desarrolla una investigación?, ¿A quién se dirige?, ¿Cuándo se hace? o ¿Con qué recursos se cuenta para esto?
Una actividad de investigación de Educación Ambiental lograda en el ámbito educativo debe estar relacionada con la posibilidad de logros comunales en un primer orden, fortalecidos por elementos teóricos sean estos metodológicos, gráficos, explicativos, o críticos transferibles a otros escenarios. Dicho en otras palabras, investigaciones que aporten como toda ciencia o tecnología un punto positivo social. Al ser una investigación-acción llevada a cabo desde un núcleo educativo con visión a remediar un factor negativo de la comunidad, esta tiene que ser la primera involucrada en este trabajo. La concreción de los recursos materiales quedará a la suerte de las gestiones que se movilicen a este fin.
La investigación en Educación Ambiental llevada a cabo por los docentes tendrían los siguientes logros:
• Facilitar la acción educativa teórica-práctica indicando principios y nuevos enfoques, modelos, criterios y estrategias.
• Acrecentar la actitud reflexiva de la comunidad, pues se vería directamente reflejada y participativa en el producto de la investigación, revalorizando no sólo la labor del docente de aula sino la generada en el producto de la indagación; sea un texto o una acción.
• Crear un patrimonio de reflexiones, de sumarios y de conocimientos conservados de forma organizada escrita y audiovisual.
• Estimular y crear un campo propicio de reconocimiento para orientar el proceso de la Educación Ambiental, estimulando la subvención de diversos actores sociales a los proyectos de esta materia. A medida que el centro educativo se abre a las dificultades del ambiente que lo rodea, a través de la investigación de mano de sus docentes, también se apertura la colaboración de las instituciones externas implicadas en el tema.
• Consolidar un piso de credibilidad hacia la investigación de la Educación Ambiental que se fortalecerá e incrementará a medida que el docente involucre en esta tarea al educando; que se convertirá en el investigador de esta materia en el futuro.
En esta perspectiva, los programas de Educación Ambiental tanto de profesionalización del docente, como del currículo nacional que se constituyan, no deben ser puntuales, ni sólo responder a contextos concretos; estos deben ser implantados de forma que sus alcances puedan ponderarse y de igual forma en caso necesario hacerse los ajustes convenientes posteriores para lograr su efectividad máxima.
Para culminar, cito a Mayer en su trabajo publicado en la web Educación Ambiental: de la acción a la investigación, donde expresa:
“Educación ambiental e investigación educativa coherente parecen, al menos desde un punto de vista de principios, indisolublemente ligadas. Es importante, por tanto, al extenderse las iniciativas de educación ambiental, al aumentar el número y el tipo de enseñantes y de operadores involucrados, que se extienda también la reflexión y la investigación sobre el sentido profundo de lo que se está haciendo….”
La investigación en la Educación Ambiental por parte del docente debe pasar de ser una utopía a convertirse en una eutopía, dicho en otra forma de ser de algo inalcanzable a un hecho real y tangible.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Brown, F. Aprendizaje mediante la investigación: Enseñanza para el cambio conceptual en la Educación Ambiental. [En línea]. Disponible en: http://www.greenteacher.com/articles/Aprendizaje%20mediante.pdf
• Educación ambiental: posibilidades y limitaciones. (2002). Boletín Internacional de la Unesco de Educación Científica, Tecnológica y Ambiental. [En línea]. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001462/146295s.pdf
• López Parra, H. (2007). Un enfoque histórico-hermenéutico y crítico-social en psicología y educación ambiental. [En línea]. Disponible en: http://eav.upb.edu.co/banco/?q=node/372
• Mayer, M. (1998). Educación ambiental: de la acción a la investigación. [En línea]. Disponible en: http://www.raco.cat/index.php/ensenanza/article/viewFile/21530/21364
• S a u v é, L. (2000). Para construir un patrimonio de investigación en educación ambiental. [En línea]. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=203618
• Terrón Amigón, E. (2000). La educación ambiental ante los desafíos del siglo XXI. [En línea]. Disponible en: http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd36/eduamdes.pdf
Ponencia en VII ENCUENTRO DE EXPERIENCIAS CIENTIFICAS Y TECNOLOGICAS "LA INVESTIGACIÓN COMO BASE DE APOYO A LOS CENTROS DE CIENCIAS, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN AMBIENTAL." BARINITAS - EDO. BARINAS
"Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos... para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana…"
Y en el Principio 18 el mismo documento dice lo siguiente:
"Como parte de su contribución al desarrollo económico y social, se debe utilizar la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y por el bien común de la humanidad."
Es así, que la Educación Ambiental es una noción muy contemporánea, que hoy día ocupa un lugar trascendental en los discursos políticos, económicos sociales y educativos. Es, en este último contexto, que hoy vamos a revisar su importancia y visión invitando a reflexionar sobre el papel de los educadores en lo que a Educación Ambiental se refiere, implementando un mejor desempeño más allá de la simple transmisión de información que otros profesionales generan.
El docente en general, se ve a si mismo como el medio de divulgación de los diferentes conocimientos hacia el alumnado, enclaustrando así su labor pedagógica. El educador del siglo XXI, pedagógico o andragógico, es responsable de realizar diagnósticos, obtener nuevas informaciones, diseñar diversas metodologías para que en los casos en que las investigaciones realizadas hasta ese momento no le sean suficientes, ellos poder incluir nuevas pesquisas del tema, claro esta; en la interdisciplinariedad que el caso determine. Sin embargo, pareciese haber una aversión, sin razón y por desconocimiento, al mejor instrumento para este fin: la investigación.
La investigación es en la actualidad el tamiz básico de cualquier profesión incrementando la credibilidad sobre las decisiones, programas y actividades; que se realicen en base a ella. Es a través de la actividad investigativa que las instituciones adquieren mayor credibilidad en su operatividad, al igual de mejores resultados en el logro de la misión y visión de sus objetivos. Pero, la investigación científica o tecnológica es vista como materia que sólo unos pocos privilegiados de la sociedad pueden ejecutar; sin considerarse que ella es consecuencia de ideas y conceptos que el hombre ha generado a través del pensamiento ordenado y disciplinado, con un poco de creatividad y de experimentación.
Ante este panorama, ¿Cómo compendiar docente, investigación y Educación Ambiental? Difícil pero no utópica la tarea. El educador tiene en sus posibilidades el estar al tanto de los procesos físicos, químicos y biológicos pertinentes de la Educación Ambiental y la relación de estos con los procesos socio-culturales que es; en donde se abre el abanico de posibilidades para la investigación. De igual forma, el docente debe estar consciente de que su labor más allá de la educación formal también está inscrita en la educación no formal e informal dentro de la misma materia, para lo cual el incremento de sus investigaciones puede consolidar otros contextos educacionales.
Dentro de este orden de ideas, la investigación en la Educación Ambiental debe asumirse como una herramienta de formación-acción del profesor, siendo la investigación pensada desde una perspectiva amplia para así ofrecer la posibilidad de una valoración y reflexión que permita una profesionalización del sector. Esta temática exige una regularidad de trabajo continuo y permanente que sólo puede plantearse a través del acopio, clasificación y análisis de las diferentes investigaciones y diagnósticos realizados ya en materia de Educación Ambiental y de un docente con el carisma y la pertinencia de intuir como él puede acrecentar este material dentro de la investigación científica y tecnológica. El docente-investigador deberá hacer uso de su experiencia a través de la reflexión que generará una conceptualización y finalmente una aplicación del producto investigativo.
Ante esta perspectiva también son lógicas las intrigas que pueden surgir de los profesores a la hora de asumir una investigación: ¿Quién me acompaña en esta tarea?, ¿Cómo se desarrolla una investigación?, ¿A quién se dirige?, ¿Cuándo se hace? o ¿Con qué recursos se cuenta para esto?
Una actividad de investigación de Educación Ambiental lograda en el ámbito educativo debe estar relacionada con la posibilidad de logros comunales en un primer orden, fortalecidos por elementos teóricos sean estos metodológicos, gráficos, explicativos, o críticos transferibles a otros escenarios. Dicho en otras palabras, investigaciones que aporten como toda ciencia o tecnología un punto positivo social. Al ser una investigación-acción llevada a cabo desde un núcleo educativo con visión a remediar un factor negativo de la comunidad, esta tiene que ser la primera involucrada en este trabajo. La concreción de los recursos materiales quedará a la suerte de las gestiones que se movilicen a este fin.
La investigación en Educación Ambiental llevada a cabo por los docentes tendrían los siguientes logros:
• Facilitar la acción educativa teórica-práctica indicando principios y nuevos enfoques, modelos, criterios y estrategias.
• Acrecentar la actitud reflexiva de la comunidad, pues se vería directamente reflejada y participativa en el producto de la investigación, revalorizando no sólo la labor del docente de aula sino la generada en el producto de la indagación; sea un texto o una acción.
• Crear un patrimonio de reflexiones, de sumarios y de conocimientos conservados de forma organizada escrita y audiovisual.
• Estimular y crear un campo propicio de reconocimiento para orientar el proceso de la Educación Ambiental, estimulando la subvención de diversos actores sociales a los proyectos de esta materia. A medida que el centro educativo se abre a las dificultades del ambiente que lo rodea, a través de la investigación de mano de sus docentes, también se apertura la colaboración de las instituciones externas implicadas en el tema.
• Consolidar un piso de credibilidad hacia la investigación de la Educación Ambiental que se fortalecerá e incrementará a medida que el docente involucre en esta tarea al educando; que se convertirá en el investigador de esta materia en el futuro.
En esta perspectiva, los programas de Educación Ambiental tanto de profesionalización del docente, como del currículo nacional que se constituyan, no deben ser puntuales, ni sólo responder a contextos concretos; estos deben ser implantados de forma que sus alcances puedan ponderarse y de igual forma en caso necesario hacerse los ajustes convenientes posteriores para lograr su efectividad máxima.
Para culminar, cito a Mayer en su trabajo publicado en la web Educación Ambiental: de la acción a la investigación, donde expresa:
“Educación ambiental e investigación educativa coherente parecen, al menos desde un punto de vista de principios, indisolublemente ligadas. Es importante, por tanto, al extenderse las iniciativas de educación ambiental, al aumentar el número y el tipo de enseñantes y de operadores involucrados, que se extienda también la reflexión y la investigación sobre el sentido profundo de lo que se está haciendo….”
La investigación en la Educación Ambiental por parte del docente debe pasar de ser una utopía a convertirse en una eutopía, dicho en otra forma de ser de algo inalcanzable a un hecho real y tangible.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Brown, F. Aprendizaje mediante la investigación: Enseñanza para el cambio conceptual en la Educación Ambiental. [En línea]. Disponible en: http://www.greenteacher.com/articles/Aprendizaje%20mediante.pdf
• Educación ambiental: posibilidades y limitaciones. (2002). Boletín Internacional de la Unesco de Educación Científica, Tecnológica y Ambiental. [En línea]. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001462/146295s.pdf
• López Parra, H. (2007). Un enfoque histórico-hermenéutico y crítico-social en psicología y educación ambiental. [En línea]. Disponible en: http://eav.upb.edu.co/banco/?q=node/372
• Mayer, M. (1998). Educación ambiental: de la acción a la investigación. [En línea]. Disponible en: http://www.raco.cat/index.php/ensenanza/article/viewFile/21530/21364
• S a u v é, L. (2000). Para construir un patrimonio de investigación en educación ambiental. [En línea]. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=203618
• Terrón Amigón, E. (2000). La educación ambiental ante los desafíos del siglo XXI. [En línea]. Disponible en: http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd36/eduamdes.pdf
Ponencia en VII ENCUENTRO DE EXPERIENCIAS CIENTIFICAS Y TECNOLOGICAS "LA INVESTIGACIÓN COMO BASE DE APOYO A LOS CENTROS DE CIENCIAS, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN AMBIENTAL." BARINITAS - EDO. BARINAS
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