HOMO LOQUENS. ARTE Y FOTOGRAFÍA.

Hablar es el acto de comunicación que se considera sólo pertenece al hombre. Comunicación que se ejecuta a través de códigos llenos de significados que se transmiten a un interlocutor que los descifra. Hablar se manifiesta a través de palabras orales o escritas, pero este acto no queda ahí, el corpo de esos hombres también se manifiestan (hablan) en sus acciones y en los objetos que producen. Es así, como el don simple de la palabra, el hombre lo traspasa a posibilidades inconmensurables y es en el arte donde se le permite trastocar los sentidos significantes para permitir la ablución catártica de la comunicación a través del hablar plástico. 


El logo, de procedencia etimológica griega, permite insertar tres posibilidades de traducción conceptual: la primera, la palabra en sí; la segunda, el significado y por último la cosa. 

 El hombre siempre ha registrado su existencia hablándole a los tiempos futuros, aún antes de la invención de la escritura, lo cual está en evidencia a través de los objetos creados por él. En las imágenes de las manos rupestre por ejemplo, se hace manifiesta la presencia y visión de una conversación que perdura y señala lo corpóreo, donde la palabra se transfigura en un signo que hoy por hoy tiene el don de la palabra a través del lenguaje de señas y que también sigue conservando el de siempre, el de herramienta creadora de otras imágenes/artefactos/palabras. Luego con la invención de la escritura se ha hecho gala con los medios que cada época ha permitido, sean técnicos, industriales o actualmente la tecnología, de la experimentación y evolución de las posibilidades del hablar lo cual sin lugar a dudas define valores culturales y mecanismos para transmitir información sea cual sea y fundamentar a través de procesos programados la posibilidad mediadora de la comunicación del cogito en cualquier disciplina del conocimiento donde por supuesto, la experiencia artística no queda relegada. 

Juan Acha en su escrito Lo estético y lo artístico diferenciados manifiesta a las artes como procesos culturales que presuponen conceptos y convenciones determinadas.El presuponer conceptos y convenciones implica específicamente al lenguaje oral y al escrito, estos más en común y en arraigo a la población en general. ¿Pero qué sucede cuando estos conceptos y convenciones pertenecen a la esfera del arte?, ¿Qué tan factible es el hecho de que estos sean asimilados al punto que, el conocimiento plástico pueda trocarse con el ser habitual del mundo habitual e invada su entendimiento? Siendo el arte un acontecimiento donde si bien el raciocinio es importante, porque aquí enclava los conceptos y convenciones para su entendimiento formal, también es imperante el acontecimiento sensible que el arte produce con todas sus categorías estéticas y que prefigurará finalmente nuevos conceptos y convenciones para comunicar.

La comunicación plástica para darse debe ofrecer un medio audaz a los requerimientos del mensaje y de las posibilidades intelectivas de a quién va dirigido. Esos medios de que se aprovecha el creador plástico (hombre que habla estéticamente) difieren sobremanera según los instintos y necesidades creadoras de los mismos, pero a la final siempre será el mismo resultado: la obra. Ésta condensa conceptos, convenciones, esfuerzos, materiales, ideas, maná, genio, instinto; gestándose así un nuevo ser-ente autónomo con el gran poder de generar la fortuna de la palabra en su entorno humano, por lo que también habla. Así emulamos a los primeros hombres que sin palabras, en el significado actual, y a través de la impresión de imágenes en las cavernas creaban una relación dialéctica. 

Hoy día, somos parte del mundo sobresaturado de imágenes, el cual se consolidó con la aparición de la fotografía que a sus inicios dio su lucha cuando su sentido identitario se perdía en sí sólo era una evolución científica-técnica o si podía entrar a la categoría de arte. Aquí retomo y transfiero las tres posibilidades de la traducción del término logo como sinónimo de la imagen fotográfica la cual podemos asumir primero, la palabra en sí FOTOgrafía; la segunda, donde su significado de dibujo o escritura con la luz determina sus grandes posibilidades de dialogo y por último, ontológicamente como cosa, cosa con lenguaje propio, que comunica, transmite, difunde, sustenta, describe, define, relaciona, procesa, modela, construye, da forma, estructura y descubre lo implícito y explícito de un imaginario. Es así, que la imagen fotográfica quizás más rica que la mera palabra tiene dobleces semánticos que cuidan la sinceridad y pureza de los hechos retratados y aportan grandes conversaciones. 

La intencionalidad, consciente o no, del arte y de la fotografía es hacer coincidir la complementariedad al tiempo de la ambigüedad dialéctica entre ellos y el público. La primera, la complementariedad, establece la relación entre actores participantes (obra-fotografía-observador) y la espontaneidad de un discurso que se suma a la psiquis comunicacional de la sociedad. La segunda, la ambigüedad, crea o ubica una memoria de identidad bajo la forma de dobles sentidos o sentidos multiplicados que permiten una gran riqueza de intencionalidades léxicas. De esta forma se produce el proceso modelador donde la cosa particular aparentemente muda (la obra plástica o la fotografía) se presenta en su invulnerable poderío léxico multiplicador de efectos conceptuales y sensoriales. Dicho de otra forma es percibir el logo eutáxico del hombre que habla a través del más complejo y completo lenguaje: el arte.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

CARLOS RAÚL VILLANUEVA

IMÁGENES FOTOGRAFICAS-INFRAPOLÍTICAS. RETÓRICAS ESTÉTICAS Y ARTÍSTICAS DE UN TIEMPO CONVULSO. VENEZUELA ACTUAL Y SU POSIBLE CRÍTICA

*APROPIACIONISMO EN EL ARTE.*