EL PENSAMIENTO ESTÉTICO ROMÁNTICO DEL PRIMER MOMENTO

EL ROMANTICISMO. Todo arte en el mundo, en cualquiera de las expresiones en que se manifieste, siempre estará cargado de las partes históricas del ámbito espacial en que se exprese. Lo político y lo económico de un país lo llevará a cambios en su sociedad que muchas veces son casi imperceptibles y otras son como un gran terremoto que tumba lo existente y sobre eso se construye.
El Movimiento Romántico podríamos expresarlo más o menos del modo anterior. Cuando éste nace, lo hace bajo circunstancias políticas y económicas muy particulares que impactaron a toda la sociedad haciendo que ésta cambiara sus características y fundamentalmente su visión de ver y palpar los hechos que sucedían a su alrededor. La Revolución francesa y la Revolución Industrial aun cuando fueron acontecimientos que se dieron por separado en diferentes países (Francia e Inglaterra, respectivamente) ambos sucesos marcan e inician un camino en general lleno de reajustes a las nuevas necesidades del mundo, necesidades que dentro de la estética literaria no fue estática y cuyos cambios estuvieron conectados a la búsqueda de la nueva realidad histórica la cual para los románticos no fue más que una construcción del nuevo hombre. Hombre, sensible, que se aturde de los hechos y que pretende escapar. Pero, en todos los espacios geográficos que piense huir estará ocurriendo lo mismo, entonces no le queda más remedio que buscarlo y encontrarlo de cualquier manera ¿pero dónde? Es humano y de este mundo solo podría salir con la muerte física; y es así que entiende que sin salir de él lo encuentra en sí mismo. Todo un universo de subjetividad surge entonces dando inicio a una de las estéticas artísticas quizás más bellas donde la clave esencial para este nuevo hombre es: libertad. Libertad de soñar, de fantasear, de ser un filósofo sin serlo y todo esto plasmarlo en las artes, las cuales ya no estarán divididas; esto hablando de la pintura, de la música y de la literatura donde cada una de ellas será en su esencia la representación de todas. Un cuadro deberá ser un poema musical, una partitura una poesía pintada y la literatura un cuadro lleno de poesía. Así, se abren nuevos caminos, algunos no conocidos o aceptados formalmente, dentro del género artístico. El Movimiento Romántico se da prácticamente en todos los países, pero no siempre en el mismo instante, ni con la misma intensidad lo asumirán muchos de sus representantes. Éste se anuncia como una protesta de ruptura radical con el clasicismo y a las ideas que se mantuvieron entonces relacionadas al ideal máximo de perfección y belleza. Si en el clasicismo se crean normas tajantes que guiaban cualquier ámbito, el romanticismo cambian las formas, las medidas, la visión y cada quien da o inserta en los espacios antes ocupados por el raciocinio, algo de su propia interioridad. Con el romanticismo lo valedero es el sentimiento expresado en las pasiones intensificadas, en el idealismo, la intuición, en los impulsos del momento, en la lógica del corazón, en la cúspide de la fantasía y en todo aquello que este marcado por la subjetividad en plena libertad del “yo interno” y si existe un raciocinio lo dará el sentimiento. La razón que hasta entonces era deseada y omnipotente deja de serlo pero para llenar este vacío se busca un sustituto con la misma importancia para el individuo nuevo de la nueva época que se abre en incógnitas ante lo que transmite ser un mundo que hasta entonces no era valedero a la razón. La esencia del hombre romántico se vuelca a lo sublime donde sus preocupaciones metafísicas-idealistas (dios, el destino, lo onírico) las resuelve sin querer hacerlo y donde sus refutaciones de la realidad no son más que las que el mismo crea. El hombre romántico es el gran creador de su propio mundo individual. El nuevo “espacio estético” se vuelca a lo subjetivo del “yo interior” aunado al espacio natural de la reflexión que permitía al primero trascender en una reflexión jamás tomada en cuenta por lo inconcluso, inseguro y por los matices grisáceos que esta planteaba. La estética romántica soporta una reflexión profunda para llegar a una conclusión incierta y todo lo que toque a nivel de arte llevara esta connotación. Esa incertidumbre era el camino seguro y tangible de su libertad y de la libertad individual del hombre romántico. Todo esto para no ajustarse a lo común y para ser el propio dueño de sus sueños y pensamientos que plasmados en cualquier expresión artística se convertiría en angustias planteadas en pinceladas, en letras o en notas musicales. En medio de los diferentes matices con que se presenta la estética romántica representada por un sinfín de mundos caracterizados por cada artista que la hace suya y diferente de los otros sea del índole que sea, su representación o presentación al mundo de su realidad estética, la convierte no en una obra para la sociedad, es más que nada su obra, su mundo, su gran posibilidad interna; y consciente de esto (porque es su fin primario) lo asume con todos sus pro y contra y por ser para él y no importándole el impacto externo que pueda producir de su mano van parejos la parodia, la ironía, lo grotesco y lo feo, conceptos estos nunca asumidos y que ahora se superponen a cualquier condición estética-artística que él persiga. VISIÓN DE LA ESTÉTICA EN EL PRIMER ROMANTICISMO. La primera fase o Primer Romanticismo como se le conoce se inicia en Alemania, específicamente en las ciudades de Berlín y Jena. Los alemanes buscaron e idealizaron la realidad de la poesía y pretendían en un principio desconectarla de la realidad de la época quizás como una fuga existencial, hecho característico de la estética romántica. Pero fallaron, no se podía crear un universo paralelo porque el que pisaba el artista inefablemente afectaba y perturbaba. Así fue, que uno y otro, ósea; el mundo real físico y el mundo real de la poesía se fundieron y como resultado surgió lo que hoy conocemos como la Ironía romántica. Esta dualidad produce una libertad de pensamiento en el artista, donde lo excluido es acogido, permitiendo dar paso a otros posibles mundos de significados que aun contradiciéndose se afirman y da al autor/artista libertad de escudriñar otros universos posibles poniendo en escena la alteridad. Pero la ironía no vino sola y junto con ella, para caracterizar este primer momento romántico, estuvo presente la creación de un nuevo concepto para la palabra mito que dejara de ser una categoría que sólo habla de dioses puesto que ahora tocará la relación de lo finito y lo infinito. Se convierte ésta definición entonces en una nueva forma filosófica que muy bien manejaron los primeros representantes del movimiento romántico, entre ellos Novalis quien la puso de manifiesto a través de su poética filosófica de toda su obra; dándole un matiz mítico al crear explicaciones alegóricas donde expresa algo finito a través y por intermedio de lo infinito en una relación consustancial y retroalimentaria. Otro elemento estético del primer romanticismo alemán es lo onírico que junto a la fantasía se infiltran mutuamente para la presentación del sueño y se hace o interpreta máximamente como la conjugación de un estado espiritual consciente y creativo, máximo icono de la obra romántica y cuya presencia de significados se hace simbólicamente a través de signos. Todos estos elementos mencionados se manejaron sin escatimarse pero haciéndolo dentro del término de verosimilitud y abriendo así una gama de matices al arte del subconsciente donde sus exponentes aspiraban ver lo no visible, pero perceptible. Ejemplos de la expresión estética de este primer periodo y que sin duda alguna marcaron y dibujaron el camino futuro de la estética romántica, lo fueron los hermanos Schelegel y Novalis; idealistas alemanes. LA ESTETICA ROMANTICA EN LOS HERMANOS SCHELEGEL La base teórico-literaria del romanticismo fue elaborada en Alemania por los hermanos Schelegel críticos activos de este periodo y que en su opinión común representaba lo que hasta ese momento no se había conocido en el arte: libertad absoluta de creación, sin normas y donde la belleza se simbolizaba en lo visto individualmente por cada autor y no en el manejo de mecanismos para forzar una belleza que no era real. Ambos coinciden en la unificación del lenguaje como una unidad de significantes y significados. Sustituyeron el concepto de genio por el de artista y juntos fundaron y dirigieron la revista ATHENAEUM (1798-1800) a través de la cual se convirtieron en los portavoces de la escuela romántica en sus comienzos. Cada uno poseía una mirada particular y personal referente al tema y una manera diferente de trabajarlo a nivel crítico. Respecto a esto Novalis escribió a Friedrich Schelegel manifestándole…“el tuyo (refiriéndose al estilo) es siempre personal, el suyo (aquí hace referencia a August Wilhelm Schelegel) es histórico y general.” Efectivamente F. Schelegel no considera seriamente un análisis técnico en su totalidad, si lo hace lo hará someramente. Tiende a ser un pensador más especulativo e intuitivo, mientras su hermano A.W. Schelegel va a lo minucioso, es sistemático, netamente un investigador. Dirijámonos ahora a verlos individualmente a través del manejo que hace cada uno de la estética romántica. AUGUST WILHELM SCHLEGEL (1767 – 1845) Discípulo de Herder y Lessing, se opuso al clasicismo y al idealismo de Schiller. Definió el periodo romántico como una vuelta a lo histórico y un comienzo fuera de lo clásico. A través de una objetividad puntual maneja las mismas opiniones de su hermano muchas veces ampliándolas y transmitiéndole su toque personal dentro de su reflexión y la debida investigación y conexión histórica que pueda darle. Para infiltrarnos en sus pensamientos comenzaremos con sus ideas en torno a lo romántico. Una de ellas es cuando afirma que el espíritu romántico fantasea sobre sí mismo. Claramente maneja el individualismo con que se iconizan los espíritus artísticos de este movimiento, un pensamiento que es el reflejo de la autoconsciencia como parte fundamental del que parte el espíritu romántico en su más pura esencia. Es la consciencia del “yo” en su reflejo que no podrá ser más que el pensamiento y al cual A.W. Schlegel manifiesta poder tener un fin que no es otro que la reflexión en sí mismo. Así llega a uno de los caracteres más dominantes en el pensar de los primeros románticos: la reflexión. La poesía para él involucraba la libertad respecto a todo, libertad de existir en sí misma, de ponerse nombres y significados a través de la eterna reflexión, de especular, de fantasear, de ser sentimiento puro. Lo referente a ponerse nombre y significados se trata en sus propios términos de lo representado y lo representante a través de imágenes y símbolos. A.W. Schlegel prefiera usar la palabra “sinnbild” (imagen significativa) a símbolo y piensa que todo arte debe poseer imágenes significantes. En concreto para él, el arte es un pensar que se reflexiona en imágenes. De esto podemos deducir que su visión relativa a la poesía la enmarca como una metáfora, un símbolo, un mito. La metáfora permite un todo por un tanto de la reflexión del pensamiento poético. Su concepción simbolista de la poesía, encierra la belleza de la representación de lo infinito a finito. A.W. Schlegel piensa que el poetizar crea vida consciente en el mito y es una manera de afirmar que la poesía hace tangible lo intangible y viceversa. En lo referente a la ironía romántica sostiene que consiste en intuir que la representación es parcial y exagerada y en ella hay una gran porción del sentimiento y fantasía. Para A.W. Schlegel la filosofía es lo que mueve y origina a la poesía y la ordena en reflexiones a través de imágenes significativas que en un orden correlativo da una ambivalencia entre ambas. En cuanto a otro género como la novela para él esta representa lo romántico por excelencia. Tiene un sentido organicista de la literatura la cual reduce a un espacio expresivo de lo infinito divino, interrelación que la revela en sí misma. En su actividad de crítico literario lo abarca su más alto ideal de liberación. Es un excepcional crítico siendo muy exigente al manifestar que toda teoría literaria debe ser historia. FRIEDRICH SCHLEGEL (1772-1829) Friedrich Schlegel fue el más activo en lo relativo a la teoría temprana romántica del conocimiento del arte y es quien crea una base para ello. Fue quien por primera vez utilizo el término romántico refiriéndose a que una novela es un libro romántico. En relación a su concepto de poesía romántica asume que ésta es un rasgo de lo fragmentario, en un constante hacerse, nunca culminada y en constante búsqueda. La poesía se subordina a la filosofía y a la religión. Para él no puede ni debe ser interpretada la filosofía desconectada de la poesía, sin que de por medio este la filología, la cual es para él la detallada búsqueda y atención al texto y de la interpretación de los más mínimos detalles. Esto ha hecho que se le considere como el padre de la hermenéutica por su empeño y constante práctica de la comprensión e interpretación literaria. Para F. Schlegel la filosofía se dirige a lo absoluto en su plena consciencia del caudal de lo infinito y la añoranza de éste. Debería desarrollarse en todos los hombres, desalojando de sí lo finito. Esta idea hace y convierte a la poesía en trascendental donde ocurre un constante juego de ambivalencias entre lo ideal y lo real. La aspiración de F. Schlegel de lo infinito y lo finito en su más completo antagonismo hizo surgir de sí, la alegoría e ingenio en la poesía. Esa infinitud la sigue sosteniendo en su concepción de la ironía. El caos infinito trae consigo una buena dosis de lo transcendental que dentro de la poesía creará sutilezas poéticas-filosóficas. Él es quien verdaderamente introdujo el término ironía en el análisis moderno literario y es la fuerza creadora con autocritica de como la poesía, guarda su secreto en la ironía. F. Schlegel también hace un manejo particular del término mito el cual define que define como expresión jeroglífica de la naturaleza. Esto puede interpretarse como símbolo al cual él prefiere definir como alegoría. Para su pensamiento todo aquello que contenga belleza es alegoría puesto que en su concepto normal la palabra belleza no se determina con una definición exacta y se torna en algo no definible , indecible, y esto solo puede manifestarse es por medio de alegorías. La belleza, es en él, un conjunto de multiconceptos los cuales a su vez encierran otros. Al condensar F. Schlegel la crítica poética no la define como un juicio, sino como respuesta. Es subjetiva acorde a la estética del momento. La subjetividad debe estar presente en quien la recibe para así presentir la respuesta adecuada. EL MÁS PURO ROMÁNTICO. NOVALIS (1772 – 1801) FRIEDRICH LEOPOLD VON HARDEMBERG Novalis fue el gran y excepcional exponente del primer romanticismo alemán. Su estética fue inspirada en la filosofía de Fitche. Su obra está impregnada de gran dogmatismo filosófico, elemento primordial de ella y de gran subjetividad en el dibujo de su interioridad en la que se adivina a través de sus palabras un mundo de angustias y melancolías. La subjetividad desencadenará en un hecho que le dará rango derivado del absoluto. Para él no hay nada más romántico que el mundo y el destino en cualquier representación. Es el representante puro y autentico y símbolo eterno del yo interior del cual hace un manejo primordial. Toda su obra está llena entre líneas de los conceptos de este movimiento literario que le infiere de una visión poética en su totalidad en una visión idealista que reinterpreta el universo. Con su poesía intenta filosofar. La poesía en él se manifiesta en el manejo de cualquier tema y bajo cualquier circunstancia en la cual sus ojos, mente y espíritu la transformará en líneas escritas de completa poesía por intermedio de un lenguaje de símbolos que trasmutan lo común, lo conocido, lo finito. De esta forma aporta el reconocimiento de lo infinito por medio de una poesía extremadamente pictórica y musical. Para él un poeta, así lo afirma y pone de manifiesto en su trabajo, elabora su obra con dotes de fantasía en extremo elevadas y en un universo total de metáforas donde la simbología es la representación de su espíritu y los signos gramaticales es la magia en su más sublime intención. Así el poeta sustituye la verdad por la verosimilitud, haciendo de esto la verdadera realidad absoluta.
Para Novalis el instinto poético es místico e innato, un camino interior que luego se plasma. El poeta debe presentir al mundo existente el cual por si solo carece de algún encanto y debe hacerlo no diferente, sino como es, según su visión cosmogónica. Ser poeta es ser omnisciente. Es esto lo que de alguna forma podría ser su eterna búsqueda de la flor azul, idea romántica de la que fue su padre-creador y seguidor más cercano, y que dibujaba en totalidad lo romántico de su alma. Todo su ser y esencia es reflexión pura. Reflexión usada para poetizar y convertirla en sinónimo de la filosofía, siendo esta última su más vasta y enérgica teoría. Para él poesía y filosofía eran lo mismo. Su inclinación personal hacia la poesía lo es por sinonimia a lo particular, a lo individual, a lo desconocido, a lo misterioso que está a punto de revelarse por intuición, lo cual suele convertirse en un arte sin intencionalidad. Siendo la reflexión el medio utilizado para la concesión del arte cualquiera que esta fuera, debido que tuvo el sentimiento de una correspondencia entre ellas sea las artes plásticas, la música y por supuesto la poesía; la experiencia estética llevará una gran carga ontológica. El artista será el encargado de engendrar. Su obra no se da en la búsqueda de surgir materialmente aparece porque la intuición se puede transmutar en arte por el simple hecho de presuponer vida en lo que no se conoce pero que al reflexionar sobre ella ya existe. Otra pauta de su estética la encontramos en su presentación de la entidad onírica, en la naturaleza de su significación y en su posibilidad de transformación a la poesía romántica. El manejo consustancial de ésta, marca un símbolo que se universaliza en la literatura bajo la subjetividad de cada autor. El sueño es manejado por él como un sentido de profecía poética cuyo dualismo se percibe en lo consciente de la vigilia y lo inconsciente del sueño en sí, de lo interno y de lo externo. Es la presentación del subconsciente con imágenes del consciente. Novalis hace un manejo excepcional de la capacidad onírica unida a lo fantástico, concepto cuyo uso es particularmente primario e importante en toda su obra sin olvidar que está obligado, refiriéndome a lo fantástico y a lo maravilloso, de poder transmitir la verosimilitud. Otro asunto tratado en su estética romántica es la visión que hace del arte con respecto a la naturaleza que es en sí misma, que se contempla y mágicamente se imita plasmándose. La naturaleza del arte es la gran creadora, es la esencia vital de lo subjetivo del alma romántica. REFERENCIAS BIBLIO-HEMEROGRÁFICA • Benjamín, W. (1988).El concepto de la crítica de arte en el romanticismo alemán. Barcelona: Península. • Bousoño, C. (1985). Teoría de la expresión poética II. Madrid: Gredas. • Jamme, C. (1998). El movimiento romántico. Madrid: Akal. • Neumann, E. (1946). Introducción a la estética actual. Buenos Aires: Espasa-Calpe Argentina S.A. • Perés, R. (1950). Historia de la literatura antigua y moderna. Barcelona: Ramón Sopena S.A. • Racionero, L. (1986). Arte y ciencia. Barcelona: Laia S.A. • Schaeffer, J. (1993). El arte de la edad moderna. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericanos. • Tamayo, M. (1970). Panorama de las literaturas. Italia y Alemania. Madrid: Daimon. • Welleck, R. (1973). Historia de la crítica moderna. (1750 .1950) II. Madrid: Gredos. • Praz, M. (1981). Historia de la humanidad. Unesco: Planeta.

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